El conjunto nacional, con la lagunera Ana María Pelaz como entrenadora, se hizo con las medallas de oro en las pruebas de aparatos y cerró con un nuevo oro en el concurso completo celebrado en Varna
España vuelve a proclamarse campeona de Europa. El conjunto español no deja de mantenerse en lo más alto de los podios, y revalidando el resultado histórico que consiguieron la temporada pasada en Tallín, con un triplete de oros en el concurso y en las pruebas de aparatos, las pupilas de la entrenadora y ex gimnasta lagunera Ana María Pelaz han vuelto a hacer historia y a conseguir este trío medallístico en la competición europea celebrada el pasado fin de semana en el Palacio de la Cultura y los Deportes de la ciudad búlgara de Varna.
El combinado español formado por Inés Bergua, Andrea Corral, Andrea Fernández, Salma Solaun, Marina Cortelles y Lucía Muñoz cerró su marcador con una puntuación de 57,650, una nota que volvió a dejar claro el alto nivel de las deportistas españolas, quienes sorprendieron al jurado con dos ejercicios de aparatos totalmente distintos en los que pusieron sobre la tarima todo su talento.
Sobre este nuevo hecho histórico, su entrenadora, Ana María Pélaz, señala que es «la muestra de cómo el trabajo y el esfuerzo diario se reflejan en el tapiz y tienen su recompensa»; un logro que le hace sentirse «muy satisfecha y orgullosa» y que demuestra que el conjunto español «es capaz de poder estar arriba y seguir cosechando triunfos para volver a ser las mejores».
Pelaz indica que aunque los nervios estaban ahí durante la competición, pues la presión de ser favoritas era «complicada de gestionar», «desde el cuerpo técnico trabajamos con las gimnastas para que vieran esto como un plus de motivación y energía para mostrar lo que son capaces de hacer». Algo que consiguieron a través de «unos ejercicios muy buenos, competitivos y que destacaban en la parte artística y en la ejecución».
La lagunera explica que el primer de ellos fue un ejercicio de cinco pelotas que les dio 28,85.0 puntos, y que para ella es «el más emotivo», pues durante el mismo y con sus movimientos y la música hablan sobre la vida, su principio y final «y que hay que vivir cada momento». Mientras, el segundo tuvo como aparatos tres aros y dos pares de mazas y les dio una nota de 28,800, y en él la fiesta estaba asegurada, pues se trataba de un mambo con grandes picos de dificultad y elementos originales «que hicieron disfrutar al público y a las gimnastas».
Advierte que, a lo largo de la temporada, el equipo «ha ido madurando día a día, cogiendo una seguridad que se ha visto en esta competición y que ha sido el broche a todo un año de trabajo y mejora».
Tras este logro, el conjunto español ya tiene la vista puesta en planificar su próximo campeonato; el Mundial que tendrá lugar la segunda semana de agosto, pero sobre todo se enfocan en el comienzo de la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles. «Nuestro objetivo es volver a estar entre los tres mejores del mundo y así poder tener la clasificación olímpica dos años antes, como nos pasó en 2022», concluye Pelaz.
Fotografías: Federación Española de Gimnasia Rítmica.









