Tatiana Estévez llegó a este país en busca de nuevas experiencias y crecimiento profesional, y desde hace ocho meses ha conseguido su objetivo y disfruta además de playa, paisajes naturales y una amplia oferta de actividades
Con el mantra de “esto hay que vivirlo una vez en la vida” y la idea clara de que a sus 25 años “este era el mejor momento”, la lagunera Tatiana Estévez hizo las maletas el pasado noviembre y puso rumbo al país de los canguros y los koalas. Asentada en la ciudad de Goald Coast, la joven admite que sentía la necesidad de un cambio. “Quería salir de mi zona de confort, trabajar al tiempo que mejoraba mi inglés y conocer otra forma de vivir diferente a la de España” y ni corta ni perezosa voló hasta Australia, un país que siempre le había llamado la atención.
“El estilo de vida, el clima y la naturaleza me llamaban mucho la atención, y también tenía curiosidad por la idea de vivir en un lugar donde se valora tanto el equilibrio entre el trabajo y el tiempo personal”. Y es que Tatiana es higienista dental, aunque desde que llegó a su nuevo hogar ha pasado por trabajos como paseadora de perros, lavaplatos, planchadora o cuidadora de niños y, en la actualidad, se dedica al sector de la limpieza.
Admite que en Australia “es bastante común ir cambiando de empleo y tener trabajos muy distintos, algo que te permite ganar experiencia rápidamente y adaptarte a diferentes entornos. En comparación con España, el mercado laboral es más flexible, y suele haber más oportunidades para empezar a trabajar, aunque no tengas mucha experiencia previa”. Y es esa libertad laboral la que le permite disfrutar de una de las cosas que más le gustan de su nueva vida; “la playa, los paisajes naturales increíbles y la gran variedad de actividades muy cerca de casa”, lo que le da la oportunidad de “mantenerme activa y aprovechar mi tiempo de ocio”.
Sobre los inicios, revela que “fueron muy duros”. “Al principio el idioma era una gran barrera, comunicarme en inglés me generaba inseguridad y hacía que las situaciones cotidianas fueran más complicadas”. Sin embargo, añade que no tardó en adaptarse “ni a las costumbres ni a la gente”, pues su personalidad abierta y sociable le permitieron sentirse cada vez más cómoda en esta nueva vida. Además, a ello se suma que la gente en este país, según la lagunera, “es muy cercana”. “Puede que sea porque están acostumbrados a convivir con personas de muchas culturas y eso hace que integrarse y sentirse bienvenida sea fácil”.
Desarmando mitos, Tatiana cuenta que en Australia “es cierto que hay una gran cantidad de animales salvajes como serpientes, arañas o insectos grandes, pero estos están más alejados de la ciudad”. En su caso, explica que ha visto serpientes, koalas y canguros, algo que “impresiona bastante”, pero que “los animales más peligrosos están a las afueras o en zonas más naturales”.
En cuanto a las principales diferencias que ha percibido, la gastronomía se lleva la palma, pues “la calidad de los alimentos españoles no tiene nada que ver con los de aquí”, pero al mismo tiempo contempla que esa multiculturalidad que caracteriza el país hace que también haya mucha variedad de comidas “y puedas probar platos de todo el mundo y descubrir nuevos sabores”. Eso sí, si de echar de menos se trata, lo que Tatiana más extraña de España, además de a su familia y amigos, “es la vida en el pueblo”. “La cercanía con la gente, la forma de vivir e incluso salir a tomar un café o un vermú… es algo que me hace llevar a Laguna siempre en el corazón”.
Y es que a pesar de que desea “exprimir al máximo, aprender, crecer y disfrutar todo lo posible” su experiencia en Australia, tiene claro que su futuro lo quiere en España, pero no descarta, si se le presenta la oportunidad, “pasar una temporada en Nueva Zelanda o en Suiza”. Pues, para la joven, vivir en otro país le ha hecho “madurar, conocerme mejor y aprender cosas de mí que si me hubiese quedado en casa no habría descubierto”. “Está claro que los comienzos son complicados y hay muchos momentos de soledad, de echar de menos y de preguntarte si has hecho bien, pero es todo parte del proceso”.
Asegura que este tiempo le ha hecho hacerse más fuerte, independiente y mirar la vida de otra manera, pues “este viaje me está aportado cosas a nivel personal y mental, y estoy segura de que el día que vuelva lo haré siendo otra persona; una más valiente y con tantos recuerdos y vivencias en la maleta que me harán sentirme muy orgullosa de haber dado el paso”.









