Fundador y directivo durante varios años del club lagunero, Isidro ha fallecido a los 91 años, dejando en la localidad una estela de generosidad y pasión futbolística
Nacido en 1935 en el convento de las monjas dominicas francesas, en la carretera del Pinar, Isidro Pérez Pérez creció en el barrio de San Juan, donde actualmente se encuentra la calle Sol. Estudió también en Laguna, concretamente en el colegio de Doña Esperanza, pero su gran pasión desde niño fue siempre el juego del pelota al pie o más conocido como fútbol. Y es que este deporte se introdujo en el corazón del lagunero de una manera tan profunda que, sin dudarlo, este quiso hacer de él un emblema en el municipio.
Vinculado siempre a diferentes deportes, el fútbol sobresalía entre todos los demás, por ello, cuando Laguna apenas se estaba desarrollando, Isidro ordenó rellenar la parcela frente al centro de salud, en plena avenida Madrid, para hacer el primer campo de fútbol en la localidad. Un espacio que suscitó las miradas de todos los vecinos y que, en sus inicios, tenía las paredes hechas de uranita.
Poco a poco, Isidro fue dando forma al C.D. Laguna, con un primer equipo que, para jugar los partidos, dependía de él y de otro directivo para recoger a los jugadores en diferentes municipios de la provincia antes. Y es que la entrega por el fútbol era tal, que las horas de coche y gasolina previas a los partidos estaban más que pagadas para él con tal de sacar adelante al equipo y al club que estaba dando sus primeros pasos.
Desde entonces, Isidro fue directivo durante varios años, pasando luego a disfrutar del deporte desde las gradas, pero siempre con el mismo ánimo que el primer día y con el carnet de socio más antiguo de todos, pues él fue el socio número uno del Club Deportivo Laguna.
Hoy, el club que tantas alegrías le dio a lo largo de los años, despide a Isidro con la mano en el corazón y la vista al cielo, pues su fundador y primer socio los ha dejado a los 91 años de edad. Desde el club quieren enviar sus más sinceras condolencias a los familiares, amigos y vecinos de Isidro Pérez Pérez, además de enviar una promesa al cielo en la que afirman que, desde donde esté, Isidro será la fuerza que el club necesita para volver a las categorías donde el lagunero siempre quiso verlos.









