Después de que la llamada sociedad lleve tantos años de existencia, sabe que el dinero siempre ha sido lo mejor del mundo, para el que lo tiene, y lo peor, para el que no lo tiene, aunque toda ella reconoce que su pésima distribución es humanamente insostenible.
Posiblemente la ciudadanía no se merezca la gran polarización en la que se encuentra actualmente la sociedad en general, porque ella no la ha provocado, pero sí la está pagando con sus impuestos y con las constantes variaciones que sufren los mercados.
Esto puede estar motivado por dos grandes problemas, que en el fondo suelen ser naturales; el primero es la lucha por el poder, fundamentalmente económico, y el segundo es el gran cambio generacional al que estamos asistiendo.
Si unimos los dos y los analizamos, nos damos cuenta de que ambos son naturales y que suelen ser debidos, unos a la propia naturaleza, y otros a la forma de ser del ser humano, en su pura concepción biológica.
Quizás todo el gran revuelo que han montado se podría deber a la gran diversidad existente en la sociedad, a la cual habría que escuchar. Pero como sucede y ha sucedido siempre, en cualquier familia, la policía o Guardia Civil, los partidos políticos o los políticos profesionales, los medios o sus propietarios y los profesionales del mundo judicial, mantienen y han mantenido siempre algunas diferencias, y ahora se las quieren pasar a algunos gobernantes y al conjunto de la sociedad, que nada tienen que ver con esta movida, la cuál, los medios o sus dueños, llaman polarización.
Posiblemente toda la sociedad sea consciente de la gran lucha que se está librando en el mundo por parte de las dos grandes potencias, o lo que es más real, por dos personajes como pueden ser Trump Y Xi Jinping, que, junto a sus camarillas, quieren implantarnos en el mundo.
Su guerra está saltando por los aires y la sociedad está viendo cómo los grandes poderes, que a veces han sido elegidos por la ciudadanía, solo están dedicados a sus necesidades o ambiciones y no a las que los ciudadanos precisan y desean.
Sirva como muestra el reciente acuerdo de la Junta de Castilla y León, a través de una Sociedad Pública de infraestructuras, con Telefónica, para el tema del agua. Muy bien redactado en su concepción, pero que cualquier ciudadano puede ver que así se comienza, pero nadie dice como se finaliza.
Posiblemente, si toda la sociedad sabe, que en este Siglo XXI se está denotando el gran poder que tiene o da el dinero, la pregunta sería ¿Por qué algunos gobernantes elegidos por la sociedad no son capaces de variar el sistema económico actual?
Constantemente se vislumbra en el ambiente un cierto aire de preocupación y a veces de enfado, por una u otra decisión que ha tomado cualquier persona que ostenta un cargo público.
Quizás no le falte razón en lo que defiende, porque, casi siempre, está defendiendo un tema personal o de su propio entorno, pero se suelen decir cosas que no se conocen realmente, con lo que, aunque tengan razón, otra persona que le escucha, le rechaza su opinión y ahí queda todo.
Posiblemente casi todo se deba al exceso de información que actualmente recibimos de cualquier tipo de medio de comunicación, incluidas las redes sociales, que solo dan opiniones, pero nunca noticias confirmadas, y que siempre suelen indicar al culpable, y que, casi siempre, suele ser la persona que toma la decisión.
Posiblemente todo lo descrito anteriormente forme parte de la geopolítica mundial, pero también existen otros temas, más de andar por casa, como la postura de los llamados palmeros.
Solo recordar lo que decían y a lo que se comprometían los seres humanos de la generación X, o la de los Baby Boomers Y los Millenials, en mayo del año 1968, sobre que querían preparar un mundo mejor para sus hijos, y ahora la mayoría viven muy bien y tienen bastante bien situados a sus herederos, pero, solo recordar, que la sociedad es muy grande y que las democracias hay que cuidarlas todos los días.









