Andrés García fue entrenador la pasada temporada de los equipos masculinos U16 y U19 de esta localidad austriaca, y ahora está de vuelta en Laguna para entrenar al U16 femenino del San Agustín y “seguir cumpliendo sueños”
De jugador a técnico en el San Agustín pasando por un periplo en el extranjero como entrenador de baloncesto. Andrés García Pérez puede decir que “los sueños se cumplen y que llegan cuando uno menos se lo espera”, pues el lagunero ha convertido su afición por este deporte en su profesión y la pasada temporada ha estado entrenando a la cantera del club Hefte Helfen Bulls de Kapfenberg, en Austria.
Docente de profesión, Andrés García empezó a interesarse por el baloncesto a los nueve años, durante su paso como estudiante por el colegio San Agustín; una pasión que practicó hasta los 24 años, compaginándolo desde los 17 con sus tareas como entrenador. “Comencé como segundo entrenador de un equipo de benjamines y me gustó; empecé a ir a cursos intensivos y de nivel y a entrenar, primero a equipos de competición escolar y después de competición autonómica, y fue en ese paso de escolar a autonómico cuando me planteé seriamente que ser entrenador podía pasar de ser mi hobby a mi trabajo”, explica.
Y poco a poco y trabajando mucho llegó la oportunidad de salir fuera de España a cumplir este sueño. “La Federación de Baloncesto de Castilla y León reenvió una oferta de un club de baloncesto austríaco, la apliqué y, para mi sorpresa, fui elegido entre los candidatos, y sin pensarlo acepté el puesto”. De este modo, el lagunero se convirtió en el primer entrenador de los grupos masculinos U16 y U19 del club Hefte Helfen Bulls de la localidad austriaca de Kapfenberg, además de entrenar para la academia de tecnificación del club.
El lagunero explica que esta experiencia ha sido “increíble”. “Siempre había querido probar estar en una dinámica de un club de primera división de baloncesto, y haber podido vivirlo en otro país ha sido un sueño”. Asimismo, comenta que su intención durante su estancia en Austria era “trasladar a mis jugadores esa visión más colectiva que tenemos en España del baloncesto y nuestra manera de entrenar, ya que las federaciones españolas de baloncesto trabajan muy bien las canteras, trabajando con los jugadores, pero también formando a los entrenadores. En este sentido, no es casualidad que haya bastantes entrenadores españoles repartidos por toda Europa”, apostilla.
Así, aclara que, en cuanto a los jugadores, su experiencia como profesor “ha sido un gran apoyo”, puesto que, según su visión, “son dos trabajos con mucho en común”. “En los dos estás constantemente tratando con niños y eso te enseña a saber llevar tanto equipos de entrenamiento como clases de colegio”.
Y gracias eso, puntualiza que lo que más lo representa como entrenador es “ese enfoque pedagógico, la manera de enseñar y la relación cercana que intento tener con cada jugador, igual que un profesor con sus alumnos”.
Además, añade que, como entrenador, ha trabajado con chicos desde los 6 hasta los 19 años, “y eso te da una visión muy amplia, ya que aprendes a adaptarte, a comunicarte distinto según la edad y a entender cómo motivar a cada uno”.
Y ahora, con todo ese aprendizaje y la maleta cargada de anécdotas y experiencias, Andrés García ha vuelto a Laguna de Duero y, en concreto, al vecino colegio de San Agustín para compaginar su trabajo como maestro con su labor como entrenador, en este caso del equipo U16 femenino, y como entrenador de una empresa de tecnificación individual.
Afirma que “el proyecto que me proponían en Austria era muy atractivo, y esa continuidad era señal de que algo había hecho bien y que estaban contentos conmigo, pero sentía que era el momento de volver a España, al colegio en el que estaba trabajando y, desde aquí, seguir creciendo como entrenador con diferentes proyectos”.
El lagunero sostiene que, de su estancia en Austria, además de lo aprendido sobre la cultura y las costumbres, se lleva un sabor de boca “muy positivo” de su trabajo, “tanto de entrenamientos y dirección de equipos como de la manera de trabajar en un club de primer nivel”, pero también de su estrecha colaboración con Fernando Merchante, quien hizo posible su estancia allí y con quien trabajó codo con codo.
Sobre el futuro, espera que lo siga sorprendiendo. “De momento este año me quedaré en Laguna siendo maestro y entrenador. Voy a continuar aprendiendo y formándome en todos los ámbitos y en el futuro ya se verá. Mi único propósito es disfrutar con cada etapa, cada proceso y cada oportunidad, y seguir haciendo de esta pasión que es el baloncesto un compañero de viaje que venga conmigo en cada paso y en cada aventura que se me ponga por delante”.











