30 de marzo de 2026
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De los 1.000 a los casi 23.000 habitantes censados, más de un siglo de crecimiento en Laguna

Retrospectiva

30 de marzo de 2026

Desde 1900 la localidad ha experimentado una evolución mayúscula solamente frenada por la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008, una crisis desde la cual el sector aún sigue recuperándose

¿Cuánto puede cambiar un pueblo en un siglo? ¿Y en unos años? Laguna de Duero es un municipio que desde principios del siglo pasado hasta la actualidad ha seguido una constante de crecimiento desorbitada, quizá por su cercanía con la capital vallisoletana o quizá por su entorno y su buena oferta de bienes inmuebles, pero lo que es cierto es que, como en el resto de España, la explosión de la burbuja inmobiliaria fue un fuerte varapalo para la localidad, que vio estancado su crecimiento, ya no solo en extensión, sino también en población durante esos años convulsos en los que la incertidumbre y la precariedad eran la tónica principal.

Echando la vista atrás, Laguna de Duero ya apuntaba maneras desde los primeros años del siglo XX, pues tan solo en los primeros 30 años de este siglo el pueblo pasó de 1.093 a 1.882 habitantes, y los 285 hogares con los que contaba se transformaron en 425, un aumento que fue el comienzo de algo mucho mayor y que poco a poco fue marcando una impronta de crecimiento que se dispararía con la llegada del boom inmobiliario.

Durante las siguientes décadas, las cifras no pararon de subir, siendo cada vez más los núcleos urbanos que aparecían en el mapa del municipio; barrios y casas nuevas que eran un imán para aquellas personas que buscaban la cercanía con la capital, pero también la tranquilidad de un pueblo, y que aquí podían disfrutar de ambas cosas.

Pero no fue hasta la llegada de la década de los ochenta y los noventa, con el fin del siglo y el paso al nuevo milenio, cuando Laguna experimentó su auge más notorio, pues triplicó su censo llegando en esta época a los 16.977 vecinos, la cifra más alta hasta la fecha. Y es que el boom inmobiliario de este período fue uno de los mayores ciclos expansivos de nuestro tiempo, no solo en Laguna de Duero, sino en todo el país; una época en la que el fuerte aumento de la construcción y de los precios de las viviendas impulsados por la bajada de los tipos de interés hizo que el crecimiento económico de la población viviera sus años dorados.

En estas fechas, los planes urbanísticos del Ayuntamiento de Laguna permitieron la urbanización de muchas zonas en el entorno del casco urbano y suburbano, promoviendo construcciones residenciales para absorber la demanda de familias que buscaban casas más asequibles que en Valladolid, momento en el que se produjo la expansión de Torrelago, aparecieron los bloques nuevos de la avenida Juan de Austria y se desarrolló el entorno del lago, a lo que se sumó la promoción del pequeño polígono industrial de los Barreros.

El boom del ladrillo parecía imparable, la producción masiva de viviendas -muchas veces por encima de las necesidades reales- convirtieron el sector inmobiliario en el motor clave de la economía y en un imán de nuevos vecinos que hicieron que Laguna llegase en 2007 a los 21.000 habitantes. Pero toda burbuja tiene un tiempo limitado, y el endeudamiento detrás de las maravillas de la construcción cada vez era mayor, tanto que acabó por reventar esa preciosa burbuja que durante años había hecho las delicias de tantas personas.

Así, el mercado local de viviendas frenó bruscamente, algunas zonas quedaron sin urbanizar, muchas obras se abandonaron, las ventas se redujeron al mínimo y el fenómeno de la proliferación de hogares y la atracción de nuevos vecinos escribió su primer punto y aparte.

Tras la crisis, el aumento demográfico del municipio ha sido cada vez más lento, incluso con pérdidas en algunos períodos, pues, según los datos del INE, en enero de 2024 el censo lagunero contaba con 20.097 personas, y aunque hay muchas casas ofertadas, la mayoría se encuentran en el mercado de segunda mano y a precios elevados, ya que a pesar de que en los años previos a la crisis las viviendas costaban alrededor de 1.900 y 2.000 euros por metro cuadrado, y en la actualidad se encuentran sobre los 1.500 euros por metro cuadrado, el poder adquisitivo actual y la subida de precios han creado un gran abismo que se traduce en que si ahora el precio es de 1.500 euros por metro cuadrado, con el poder de compra de 2008 esa cifra se transformaría en 1.070 euros por metro cuadrado, una gran diferencia que hace plantearse a los posibles compradores si realmente pueden permitírselo.

A pesar de ello, y aunque con menor velocidad que entonces, Laguna de Duero ha seguido creciendo, contando en este momento con 22.965 habitantes y un incremento progresivo de la ocupación de suelo que hace ver una luz al final del túnel, y si bien es cierto que estos datos ya no van a aumentar con la velocidad que lo hicieron durante el boom inmobiliario, el municipio continúa siendo uno de los destinos predilectos a la hora de asentarse y, por ende, un pueblo que va a seguir en expansión.

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