Mari Carmen Vallelado, propietaria de Huertos El Maniego, será la encargada de inaugurar las patronales con un pregón en el que aludirá a la tradición hortícola y a la importancia de “creer en lo nuestro”
Del huerto al balcón del Ayuntamiento. Mari Carmen Vallelado es la orgullosa e ilusionada pregonera que este año dará el pistoletazo de salida a las fiestas patronales en honor a la Virgen del Villar. Lagunera de pura cepa y con unas fuertes raíces por su pueblo y el campo, afronta este reto con mucha responsabilidad, pero también con el firme objetivo de inaugurar las patronales con un discurso entusiasta que ponga en valor la importancia de “creer en lo nuestro, no solo en nuestras tradiciones y en nuestra historia, también en lo que las fiestas son para nuestro municipio”.
Promotora del proyecto Huertos El Maniego, lleva el campo en las venas, pues desde niña, y tal y como ella misma advierte, ha forjado su carácter a base de ver la lucha constante que la gente del campo, incluidos sus padres, libraban año a año para sacar adelante el fruto de su trabajo; una muestra de tesón y determinación que le hicieron decidirse por emprender y crear un huerto donde los vecinos y todo aquél que lo deseara “pudiera aprender que con esfuerzo y cariño se saca el trabajo adelante sin necesidad de ser profesional, ya que la actitud es lo que te lleva en la vida a recoger buenas cosechas”.
Explica que El Maniego es un centro esencial en el que no solo se aprende a cultivar, sino también valores como sostenibilidad y respeto por el Medio Ambiente. “La huerta no consiste en tirar una semilla y ver cómo nace, tienes que hacer una progresión y prestarle atención para que dé sus frutos y te devuelva con creces el esfuerzo que has hecho, y eso te lleva también a agradecer a la naturaleza”.
Y es que admite que este sector “es una escuela de vida en la que tienes que aprender de la naturaleza, que te hace resistente y te enseña a perseguir tus objetivos, pero también es un lugar para forjar relaciones personales que perduran en el tiempo”.
Unas enseñanzas que quiere que queden reflejadas en su discurso inaugural el próximo 4 de septiembre, donde ensalzará también cómo la huerta “siempre ha estado ligada a las fiestas patronales”. “Recuerdo cómo cuando era niña veía a los grupos de mujeres que salían con mi madre a trabajar al huerto, y también a los chavales que hacían la campaña de verano para conseguir dinero para luego gastarlo en las fiestas”.
Sostiene que las patronales se empezaban a preparar con un mes de antelación, “hacíamos los arreglos que fueran necesarios en las peñas, pintar, apañar esto o aquello, y todo con mucha emoción, pero también había tiempo para trabajar”, pues, según indica, “el campo siempre ha sido un motor económico importante”. “Seguimos teniendo unos hortelanos muy implicados y el campo de Laguna sigue muy vivo, por ello quiero llevar ese mensaje al pregón y también que este oficio va mucho más lejos, ya que transmite familia, unión y lo hace, curiosamente, a través del trabajo”, apostilla.
Asimismo, Mari Carmen defiende que desde las instituciones “deberían de ayudar a dar más visibilidad al patrimonio agrícola de Laguna”. “Tenemos hortelanos y agricultores extraordinarios que son referencia en el mercado, y aunque es cierto que la vida ha hecho que ya no tantas familias se dediquen a este oficio, eso no le resta importancia, por ello hay que ponerlo en valor como motor económico y reflejo de la gran calidad y prestigio de nuestras cosechas”.
Con la vista puesta en las fiestas, la pregonera afirma que este año las celebraciones serán aún más especiales, aunque para ella estos días “siempre han sido un punto social muy importante para hacer comunidad y volver a ver a gente que hace tiempo que no ves”. Entre sus imprescindibles en estas fechas remarca que el pregón es uno de los momentos más relevantes -este año más si cabe-, “pues es la primera concentración de vecinos y peñistas, donde el trabajo de aquellos que han hecho carrozas se puede ver por primera vez y la ilusión es la tónica principal”.
Además, subir a la ermita y la ofrenda para la Virgen del Villar son también muy significativos, y en este punto matiza que, a su modo de ver, “va mucha más allá de la religiosidad; porque son actos que nos identifican como pueblo, nos hacen sentir más arraigados, y por ello es tan importante vivirlos”.
En esta línea desea que estas fiestas sean “una experiencia inolvidable para todos los laguneros y laguneras”. “Son días para disfrutar, ya que son solo cinco días y tenemos 360 para todo lo demás, por ello animo a mis vecinos a que bailen, canten y pasen estas fechas en armonía y con mucha fiesta, y sobre todo deseo que mi pregón les cale, ya que lo intentaré hacer con la mayor ilusión posible y el entusiasmo que me caracteriza”.









