El grupo de los ochenta sorprendió con un concierto que llenó la Avenida de Madrid de ambiente festivo gracias a grandes éxitos como ‘Chiquilla’ o ‘Quiero tener tu presencia’
Divertido y enérgico. Seguridad Social rompió todos los esquemas y encendió la llama de la noche lagunera en el concierto que ofreció este lunes en la avenida Madrid de Laguna de Duero. El grupo de los ochenta, referente de La Movida y del rock español, hizo saltar, cantar y, sobre todo, disfrutar, a cientos de vecinos y visitantes que no quisieron perderse la puesta en escena de esta banda mítica, ni tampoco la oportunidad de volver a entonar sus grandes éxitos junto a los intérpretes de la misma.
José Manuel Casañ, Javi Vela, Jorge Molina y Víctor Traves hicieron sonar sus primeros acordes pasados unos minutos de las diez de la noche de este lunes, acogidos por los vítores, gritos y aplausos de una marea de público formada por autóctonos y foráneos de todas las edades que esperaban con ansias la aparición de los artistas.
Al igual que montar en bici, los presentes no habían olvidado los temas de esta agrupación, y como si hubieran regresado a los años dorados de la banda, acompañaron a los intérpretes en cada tema y con cada letra con vigor y emoción.
Canciones como ‘Comerranas’, ‘Mi rumba tarumba’, ‘¡Que no se extinga la llama!’ o ‘Acción’ hicieron saltar, bailar y cantar a todos los presentes, y uno de los puntos claves llegó con la mítica ‘Quiero tener tu presencia’, que se hizo eco en toda la avenida Madrid y en las calles aledañas.
Sin embargo, el momento álgido de la noche fue cuando los primeros punteos de guitarra dieron la pista a los asistentes de que el próximo tema era la gran conocida ‘Chiquilla’. Sin pensarlo dos veces, todos se arrancaron a cantar: «Por la mañana yo me levanto, y voy corriendo desde mi cama; para poder ver a esa chiquilla por mi ventana…»; y Laguna entera tembló al grito de «¡Ay, chiquilla!».
La diversión y la energía fueron la tónica principal de este concierto, donde los recuerdos y las emociones estuvieron a flor de piel, y en el que se puso de manifiesto que los clásicos de la música mueven mareas.









