15 de abril de 2024
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Álvaro Cuéllar: “Poder recuperar una obra del fénix de los ingenios supone un regalo para el patrimonio hispánico”

Laguneros por el mundo

20 de marzo de 2023

El investigador lagunero ha sido reconocido mundialmente tras descubrir, junto con su equipo y la ayuda de la inteligencia artificial, la autoría de una obra perdida en el teatro barroco español que pertenecía a Lope de Vega

Inició su carrera en la UVa, pero, rápidamente, el destino le llevó a pasar por otros países. Primero, Álvaro Cuéllar (Laguna de Duero, 1995) obtuvo una beca para realizar su doctorado en la Universidad de Kentucky, en EEUU, donde permaneció por varios meses. Como resultado de su investigación, el lagunero recibió la calificación de Cum laude. Ahora se dedica a la investigación de los Siglos de Oro de la literatura en la Universidad de Viena.

Sin duda su logro más destacado es haber puesto en marcha el proyecto de Estilometría aplicada al Teatro del Siglo de Oro (ETSO) junto a otro catedrático de la UVa. Con esta herramienta se ha descubierto una nueva comedia de Lope de Vega titulada ‘La francesa Laura’, gracias al uso de inteligencia artificial. Esta tecnología permitió decodificar y analizar el texto para encontrar similitudes en el léxico y la sintaxis con obras de Lope de Vega, determinando además la fecha de la obra. Hablamos con Álvaro para conocer cómo es su trabajo y su experiencia cómo investigador fuera de España.

¿Cómo describes tu relación con la literatura?

Es una relación en continua evolución. Mientras de pequeño leía libros tranquilamente y de forma pausada, ahora analizo cientos o miles a la vez con técnicas informáticas. He pasado de la lectura cercana a la lectura distante. Mi deseo es poder volver a mi tranquila lectura pausada en algún momento, cuando encuentre el tiempo necesario.

¿Qué diferencias y similitudes has encontrado entre la enseñanza y la investigación en universidades de EEUU y Austria frente a España?

Respecto a mis años en EEUU, quizás lo más destacable ha sido entender los peligros de su sistema turbocapitalista, donde los alumnos se endeudan cientos de miles de dólares para acceder a la educación y luego apenas les alcanza para comer cada día. Eso sí, si tienes la suerte de encontrarte en una burbuja de privilegio, las ventajas son muchas y los recursos para llevar a cabo tus investigaciones son más fluidos que en España. Respecto a Austria, destaca el reconocimiento que tienen allí a sus investigadores, tanto social como económicamente. En España la carrera académica está precarizada y apenas ofrece unos sueldos que permitan llevar una vida digna. En Austria la situación es bastante más positiva y los investigadores pueden desarrollarse vitalmente con mayor facilidad. Se nota en la cantidad de profesores jóvenes con hijos que pueblan las facultades.

¿Cómo ha sido tu experiencia de vivir y trabajar en diferentes países y cómo ha influido en tu carrera?

En el momento en el que sales de España te das cuenta de la inmensa suerte de contar con un sistema público de educación y sanidad tan potente como el nuestro. Por eso debemos luchar con uñas y dientes para que no nos lo arrebaten y privaticen, como pretenden desde ciertos sectores políticos. Profesionalmente es muy enriquecedor asomarte a las distintas escuelas de pensamiento, en ocasiones enfrentadas vorazmente entre sí, y elegir la que más se ajusta a tus objetivos e intereses intelectuales.

¿De qué manera utilizáis la Inteligencia Artificial?

La literatura del Siglo de Oro presenta un problema que ha traído de cabeza a los investigadores por décadas: muchas obras son anónimas o presentan problemas de autoría. Sirvan de ejemplo El Lazarillo de Tormes o El Quijote. En el teatro, campo al que me dedico más especialmente, sucede lo mismo, y cientos de obras o no tienen autor o están mal atribuidas. Gracias a la Inteligencia Artificial pudimos, por una parte, transcribir automáticamente cientos de impresos y manuscritos teatrales y, por otra, entre todos estos documentos, dar con uno que se alineaba estilísticamente con los usos escriturales de Lope de Vega. Una minuciosa investigación histórico-filológica posterior acabó por confirmar esta adscripción. Para poder llegar a este resultado, fueron necesarios varios años de investigación y un gran número de colaboradores que tengo el privilegio de coordinar junto con el profesor Germán Vega (UVa).

¿Cuáles fueron los desafíos en este proceso?

Quizás fue llegar a entender y dominar los recursos que nos ofrecen las nuevas herramientas informáticas, como la Inteligencia Artificial. Se trata de sistemas computacionales muy potentes, que se diferencian de los algoritmos habituales en que, en nuestro caso, por ejemplo, tienen la capacidad de aprender a realizar una tarea de la forma más eficiente posible, como transcribir documentos antiguos o comparar los usos escriturales de cientos de dramaturgos distintos. Tenemos acceso a unas tecnologías nunca antes imaginadas, por eso debemos tratarlas con mucha precaución.

¿Cuál es la importancia histórica y cultural del descubrimiento de ‘La francesa Laura’?

Se trata de una comedia completamente desconocida de nuestro dramaturgo del Siglo de Oro más importante, Lope de Vega, con perdón de los calderonistas y tirsistas. Poder recuperar una obra del fénix de los ingenios supone un regalo para el patrimonio hispánico, que ve ensanchado aún más su acerbo cultural. Imaginemos lo que supondría encontrar una obra de Shakespeare en el mundo inglés o de Molière en el mundo francés. Ahora es el turno de los demás estudiosos de la literatura de analizar la obra con tranquilidad y extraer las conclusiones oportunas. Por ahora, son varias las compañías teatrales que se han interesado en representar la obra en los escenarios, lo que nos llena de orgullo y alegría.

¿Qué impacto esperáis que tenga este hallazgo?

El hallazgo ha tenido una repercusión global inusitada fuera de nuestras fronteras, por lo que esperamos que contribuya a difundir el patrimonio hispánico por el mundo, lo que es muy beneficioso para nuestra cultura. También confiamos en que otros investigadores se sumen al uso de técnicas informáticas para el estudio de la literatura, porque lo consideramos ya una herramienta indispensable. Ojalá nuestro caso pueda servir de ejemplo para otros estudiosos y que alcancen también sus objetivos particulares. En el siglo XVII queda todavía mucho trabajo por hacer, y hay esperanza de seguir ofreciendo resultados de interés.

¿Cómo pensáis continuar este trabajo en el futuro y explorar más a fondo la literatura de la época con la ayuda de la inteligencia artificial?

La Inteligencia Artificial tiene capacidades que todavía no podemos ni imaginar, por lo que es un campo que va a dar muchas sorpresas en un futuro cercano. Nosotros estamos utilizándola también para resolver otros problemas, como la datación automática de las obras literarias, la detección de los amanuenses que copiaban las obras, o el intento de distinguir, por ejemplo, la literatura escrita por mujeres de la escrita por hombres, lo que puede tener interesantes implicaciones… mucho trabajo por delante, en definitiva.

¿Qué recomendarias a los jóvenes estudiantes que busquen implicar la tecnología en la investigación?

Aunque no me considero nadie para dar consejos, les recomiendo que, en la medida de lo posible, no se fijen tanto en el mercado, sino en lo que a ellos realmente les mueve por dentro y les interesa.

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