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”La vuelta a las clases online está poniendo a prueba a la sociedad estadounidense”

Laguneros por el mundo

21 de septiembre de 2020

La profesora lagunera Lucía Fraile encara su quinto curso en Kentucky, promoviendo el aprendizaje del español, con la agenda marcada por el Covid-19, en medio de una comunidad donde los casos positivos siguen en aumento

Tras estudiar magisterio de Educación Infantil en la UVa y completar sus estudios en Salamanca, Lucía Fraile eligió el inglés como el vehículo ideal para su proyecto profesional. Con tres años de experiencia como educadora en Londres, y dos años en el Colegio Internacional de Sevilla, actualmente acaba de comenzar su quinto curso en la escuela Liberty Elementary de Kentucky, donde las circunstancias actuales han transformado por completo el panorama educativo.

¿Cómo llegó tu oportunidad para trabajar en EE UU?

Solicité una plaza en el programa ‘Profesores Visitantes en EE UU y Canadá’. Mi idea era trabajar en California por un año, y ya voy por el quinto año en Kentucky, lo cual me ha aportado mucho tanto en lo personal como en lo profesional. Estoy inmersa en la ‘américa profunda’, descubriendo cada día aspectos muy positivos de su cultura, y trabajando en un ambiente en el que el desarrollo del maestro es una prioridad.

¿Qué materias impartes y en qué cursos?

Liberty Elementary es una escuela de inmersión en español donde los niños aprenden cursando el 50% de las materias en español. Enseñamos el español a través de las matemáticas y las ciencias, centrándonos un poco más en la lectoescritura en los niveles más bajos. Actualmente enseño tercero de primaria, aunque mis dos primeros años en Liberty enseñé Kindergarten, que equivale a tercero de infantil (5-6 años). Cabe destacar que Liberty se hizo bastante famosa a nivel nacional gracias a nuestro antiguo director y famoso youtuber Gerry Brooks.

¿Qué ventajas y desventajas has encontrado en el sistema educativo de EE UU?

El sistema educativo público es muy diferente al español, ya que varía en función de cada distrito e incluso de cada escuela, empezando con la idea general de que si un alumno fracasa el primer responsable es el maestro. En cuanto a las ventajas, me gusta que los niños aprenden muchas estrategias de razonamiento matemático, más que memorístico; también se ofrece mucha formación al maestro con oportunidades de crecimiento y un sistema de apoyo positivo entre compañeros. Otra cosa que me encanta es el sistema de intervención, con especialistas que dan refuerzo en grupos pequeños. Con esto se consigue una educación más individualizada. Con respecto a las desventajas, no me acaba de gustar que los niños tienen que pasar por tres “exámenes estandarizados” al año desde los cinco años. Sirven para evaluar, desde los resultados, el nivel del maestro y de la escuela, comparando unas y otras. Esto supone mucho estrés tanto para los niños como para los docentes y, además, promueve la competitividad. Además, los maestros trabajamos mucho y hacemos muchas horas extra.

¿Cómo ha afectado el Covid-19 a la docencia?

Los tres últimos meses del curso pasado fueron bastante duros. Tuvimos que cambiar toda la metodología de instrucción. Además, algunas familias no tienen acceso a un ordenador o a Internet, y fue difícil mantener a los niños motivados y participativos. El apoyo de las familias ha sido fundamental. Dentro de lo positivo, organizamos un pasacalles para poder ver a los peques, un desfile muy emotivo donde nos juntamos más de 50 coches, con pancartas, para decirles que les echábamos de menos.

¿Qué retos habéis vivido con la vuelta al cole?

En julio se anunció que volvíamos al curso online, con la posibilidad de volver al aula si los casos se reducen con el tiempo. Fue un shock, ya que esto afecta a muchos trabajadores y familias. Hay niños cuyo único acceso a comida, por desgracia, es el que les ofrece el comedor escolar. Además la escuela es clave a la hora de identificar casos de abuso o abandono. Y por supuesto no todas las familias se pueden permitir a alguien que cuide a los niños mientras trabajan. Otro reto es ponerse las pilas en últimas tecnologías: no todo el mundo se encuentra igual de cómodo en la era digital. De momento el distrito ha comprado Chromebooks para los alumnos y proveerá de Internet a quien lo necesite.

Dentro de lo positivo, saldremos de esta más fuertes y formados tecnológicamente. En cuanto al Covid-19, ha habido algunos movimientos politizados, como los ‘anti-mascarillas’, y gente que se lo toma más o menos en serio. En Kentucky los casos están subiendo bastante y la situación ha afectado a muchos negocios. La ausencia de normalidad se suma a que en otoño llegarán más restricciones o cambios conforme haya o no más casos.

Pese a todo, ¿Cómo valoras tu día a día en Lexington?

Lo disfruto mucho, es una ciudad muy joven y multicultural, con mucho que ofrecer, famosa por sus caballos, el baloncesto, el bourbon, sus paisajes y su arte urbano. Me costó adaptarme, porque te obliga a ir a todas partes en coche y aunque cocino en casa e intento comer sano, echo mucho de menos la gastronomía española. La gran desventaja es la forma de vida que tienen con respecto a la comida. Hay poca consciencia desde pequeños, por lo que intento hablar con mis alumnos sobre la importancia de mantener una dieta equilibrada. Por otra parte hay facilidad a la hora de viajar a sitios espectaculares de todo el continente.

Por otro lado, recientemente, y tras casos como el de George Floyd, hemos vivido una ola de protestas, al igual que en todo el país, contra el racismo y la violencia policial. Yo misma participé en alguna de estas protestas y fue impresionante ver a tanta gente unida por esta causa. Aún hoy el mensaje ‘Black Lives Matter’ sigue presente, y la mayor parte de la gente coincide en que debemos eliminar el racismo a través de la educación.

¿Cómo te planteas tu futuro más inmediato?

En principio este curso será mi último en Estados Unidos, ya que mi visa caduca a los cinco años. Me encantaría tomarme un año sabático viajando antes de volver a España, aunque tal y como está el mundo ahora mismo, no sé si podrá ser. Sea como fuere, antes o después me gustaría volver a España y poder aplicar todo lo aprendido en el sistema educativo, preferiblemente en la escuela pública. En todo caso, animo a todo el que pueda a vivir una experiencia tan enriquecedora como esta que lo haga.

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