Con más de 200 profesionales y presencia en las principales ciudades de España, la compañía lagunera se ha consolidado como referente regional y una de las mayores firmas del país en el sector
Lo que comenzó como un proyecto familiar con vocación local se ha convertido, tres décadas después, en una de las compañías de referencia en el sector de las instalaciones eléctricas en España; una empresa familiar que no solo ha sabido resistir las crisis, sino también adaptarse a los tiempos, crecer y expandirse hasta situarse entre las más relevantes del país.
Herrera Lobato comenzó su andadura en 1996 de la mano de Alejandro Herrera Lobato, con unos inicios marcados como instalador en el ámbito local y provincial, pero el relevo generacional, con la incorporación de Pablo Herrera primero en 2005 y su posterior nombramiento como director general en 2014, marcó un punto de inflexión para la marca.
Y es que, tras la crisis económica, cuando la compañía tuvo que reinventarse ante la falta de producción, una oportunidad en Madrid, con un proyecto para BBVA en Cibeles, supuso el verdadero impulso hacia su expansión nacional. A partir de ahí, iniciaron un proceso de crecimiento con la apertura de delegaciones en ciudades clave como Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Málaga o San Sebastián.
Hoy, Herrera Lobato cuenta con presencia en múltiples comunidades autónomas y una estructura consolidada que le permite abordar proyectos de gran envergadura en todo el territorio nacional, algo que se refleja en su evolución económica, pues, de una facturación inicial cercana al millón de euros, la empresa ha escalado hasta alcanzar los 25 millones el pasado año, y prevé cerrar el ejercicio actual con una facturación en torno a los 32 millones.
El equipo humano ha sido otro de los pilares fundamentales de este desarrollo, y en este sentido cuentan con más de 160 trabajadores en plantilla y alrededor de 70 colaboradores adicionales en obra, superando así los 200 profesionales. Desde la central en Laguna de Duero se coordinan áreas clave como ingeniería, compras o recursos humanos, mientras que cada delegación cuenta con equipos técnicos propios. Y, en este entramado organizativo, Alejandro Herrera Diéguez, hermano de Pablo, desempeña un papel esencial como encargado general de producción en Castilla y León, liderando la ejecución de proyectos y garantizando los estándares de calidad en obra. La apuesta por la formación continua y la captación de talento joven es fundamental en un sector donde la cualificación es cada vez más exigente, por ello, desde Herrera Lobato apuestan por un enfoque humano, unido a una cultura empresarial basada en la cercanía y la confianza, lo que les permite fidelizar tanto a clientes como a trabajadores.
En cuanto a su actividad, Herrera Lobato ha diversificado su campo de actuación más allá de las instalaciones eléctricas, incorporando servicios de telecomunicaciones, sistemas contra incendios y, en menor medida, climatización. Esta capacidad de adaptación le ha permitido participar en proyectos emblemáticos como hospitales, zonas residenciales de alto nivel, hoteles de lujo o instalaciones deportivas, como el estadio del Getafe, o intervenciones en los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca.

Mirando al futuro, la compañía apuesta por la innovación y la digitalización, con la incorporación de inteligencia artificial en sus procesos internos para mejorar la eficiencia. Además, explora nuevas oportunidades en sectores emergentes como los Data Centers.
A pesar de su expansión, Herrera Lobato mantiene un fuerte vínculo con sus raíces, y por ello continúa apostando por Laguna y prevé trasladar sus instalaciones a un espacio más grande en el Polígono de los Alamares, pues, después de treinta años, el objetivo sigue siendo «crecer sin perder la esencia de un proyecto construido sobre el esfuerzo, la cercanía y la confianza».









